La Mancomunidad Campo Arañuelo se suma al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con distintos lemas: “Todas las violencias duelen” , “Todas las violencias destruyen vidas”

Persisten múltiples formas de violencia machista —psíquisica, psicológica, sexual, vicaria, económica o digital— que continúan vulnerando los derechos y la dignidad de las mujeres. Ninguna de ellas puede ser tolerada. Es una responsabilidad colectiva de toda la sociedad, de las administraciones y de los agentes sociales poner fin a esta lacra, porque todas las violencias duelen, todas destruyen vidas.

La cara más cruel de esta violencia se refleja en las 38 mujeres asesinadas y 20 menores víctimas de violencia machista en lo que va de año por eso la Mancomunidad condena con firmeza esta realidad y el negacionismo que pretende minimizar un problema estructural y exigimos avanzar en medidas efectivas y coordinadas para prevenir, proteger y reparar.

Es urgente reforzar la educación en igualdad desde las edades más tempranas. La falta de educación sexual, el acceso prematuro al porno y el mal uso de las redes sociales están normalizando conductas violentas y de control que afectan especialmente a la juventud. Combatir estas nuevas formas de violencia exige prevención, formación y recursos adecuados.

Cada año, cada día,  debemos analizar lo que se está haciendo y lo que aún se puede hacer. Las mujeres siguen encontrando obstáculos para denunciar o acceder a la protección necesaria. Persisten demoras en los procedimientos y carencias en la coordinación de los servicios públicos. No podemos permitir que los fallos del sistema vuelvan a costar vidas.

En este 25 de noviembre recordamos a todas las mujeres asesinadas, a las que sufren o han sufrido violencia, y a quienes a su alrededor también ven destrozadas y cambiadas sus vidas por este terrorismo. En este sentido algunos familiares de víctimas que nos han ofrecido su duro y doloroso testimonio:

Verónica Moreno, sobrina de una mujer asesinada hace 20 años, ha ofrecido su testimonio a los presentes: “Mi tía fue asesinada por quien debía amarla y protegerla. La vida de mis primas cambió para siempre. Se quedaron solas y con un dolor imposible de medir”. Moreno ha hecho referencia al calvario legal al que se enfrentaron sus familiares, porque “la violencia machista nunca golpea a una sola persona, destroza todo su entorno de manera silenciosa”. Y ha terminado con un mensaje esperanzador para quienes viven una situación similar: “No existen palabras que curen el dolor, pero sí palabras que acompañan a quienes viven las ausencias”.

Daniel García, oficial de la Policía Municipal de Madrid de la Comisaría de Villa de Vallecas que trata entre sus competencias la violencia de género, también ha ofrecido su punto de vista. Decidió dedicarse a esto porque tuvo dos casos de violencia de género en su entorno cercano. “Cuando una mujer a la que hemos protegido es asesinada, el impacto emocional es difícil de describir, pero hay que reponerse y comprometerse”, ha compartido. “Cada mujer asesinada deja un vacío imposible de llenar y es un fracaso. Quiero hacer hincapié en la importancia de la prevención, la detección temprana y la intervención directa”, ha subrayado, “para que ninguna mujer más pierda la vida en manos de quien dice quererla”.

Ante ello, no nos queda más que pedir dotación de personal, de medios suficientes y de formación especializada para garantizar una respuesta ágil y efectiva a las víctimas, para que otra vida, libre, segura y digna, es posible.

25 de noviembre de 2025